El X-Type es el primer wagon producido por Jaguar. De este modo, el fabricante inglés puede entrar en segmentos del mercado impensables para la firma hace quince años.
Estéticamente lo que más me ha sorprendido es su diseño súper ele
gante y clásico. Está muy repetido, pero parece un XJ más pequeño y con carrocería más práctica.
La clave de este equilibrio de proporciones, seguramente tenga el secreto en la estrecha colaboración que los ingenieros de Jaguar han llevado a cabo con Pininfarina, todo un maestro del diseño que es capaz de mezclar modernidad, clasicismo y un aire deportivo muy inglés.
GRANDES DIMENSIONES
La carrocería tiene una longitud de 4.716 milímetros, una cifra mucho mayor de que ofrece un Audi A4 Avant –4.540 mm- o un Alfa Romeo 156 SW –4.432 mm-. El único rival de la categoría más grande, aunque no del segmento premium , es el Citroën C5 Break que con 4.830 milímetros el rey del espacio. Por este motivo, el Jaguar, junto con el MG ZT Tourer, es uno de los automóviles más amplios dentro de los familiares lujosos. Prueba de ello, es que el maletero tiene una capacidad de 445 litros que puede ampliarse hasta los 1.415 con los asientos abatidos al máximo.
Por otro lado, las plazas delanteras me han parecido muy cómodas. Los asientos son de buena factura, aunque pecan de
tener una banqueta algo corta para los usuarios más altos. Todo lo demás correcto, el tacto es agradable, sujetan correctamente y el sistema de regulación es accesible. Pero donde mejor se viaja en este X-Type es en las plazas posteriores. Muy amplias y cómodas, son ideales para realizar viajes kilométricos sin el más mínimo esfuerzo. El tacto de los materiales utilizados en el habitáculo es excelente. Aunque algunos elementos, como los parasoles o la cerradura de la guantera deja bastante que desear. O por lo menos, no es lo que esperábamos de un coche que cuesta 30.000 euros. Todo lo demás, sistema de limpiaparabrisas, luces y sistema de climatización tiene un funcionamiento suave y agradable. Justo lo que esperábamos de un producto de Jaguar.
SUAVIDAD Y CONFORT
Aunque lo puedes encontrar en el concesionarios bajo la denominación “Sport”, lo único deportivo que tiene el X-Type Diésel las llantas de aleación Andros de 17 pulgadas -nuestra unidad de pruebas llevaba unas preciosas Araba Bicolor en 18 pulgadas valoradas en 1.124 euros- y los neumáticos. Pero esto no es un defecto, es más, me
parece correcto. ¿Quién quiere un familiar deportivo con una amortiguación firme para ir a trabajar, al supermercado o a esquiar? Para eso ya existen otros coches. El acabado “Sport” se refiere a simple detalles de acabado, como la palanca de cambios o los materiales utilizados en el salpicadero.
Nada más arrancarlo, sorprende lo bien aislado que está el propulsor. Apenas se oye, algo de agradecer, porque algunas veces el traqueteo de los motores Diésel resulta molesto.
El motor, el mismo que monta el Mondeo, es suave, elástico y capaz de alcanzar los 350 Nm de par motor gracias al sistema Overboost. Esto de traduce en que no es necesario recurrir con frecuencia a la caja de cambios para realizar los adelantamientos. Aunque no está disponible, para redondear el funcionamiento de este motor, lo ideal sería un convertidor de par de accionamiento secuencial que permite extraer todo el jugo en las recuperaciones.
No nos encontramos ante uno de los familiares más potentes del mercado. Los 130 caballos que desarrolla el 2.0d de Jaguar son escasos para luchar con un BMW 320d Touring –
150 cv- o un Audi A4 Avant –140 cv-. Aunque supera en potencia a rivales tan duros como el Mercedes-Benz C 220Cdi e iguala con el MG ZT Tourer. Si Jaguar quiere luchar de tú a tú con la elite del segmento, tendrá que recurrir a mecánicas más potentes, como un V6 de 200 caballos. No obstante, con el motor de 130 caballos no te encontrarás con un coche lento. Ofrece prestaciones más que suficientes para circular en carretera a un ritmo muy vivo y sus cifras de aceleraciones y recuperaciones están en la cabeza del segmento de los 2.0 litros de cuatro cilindros.
¿QUIERES VIAJAR?
Su comportamiento me ha parecido muy equilibrado. La suspensión tiene un tarado blando, pero no se aprecian excesivos balanceos de la carrocería. Es un coche seguro, cómodo y muy fácil de conducir en todo tipo de trazados. Aunque lógicamente prefiere las amplias autovías donde su larga distancia entre ejes, de 2.710 mm, ofrece un aplomo integral. Además, cuando conduzcas el X-Type Wagon apreciarás el tacto y funcionamiento de una dirección que es todo un placer por su suavidad. Tampoco, me puedo olvidar de una caja de cambios muy precisa y sobre todo manejable, parece que las marchas se insertan con sólo darle un pequeño empujón, nada que ver el tacto de la caja de cambios de su hermano, el Ford Mondeo.
El precio de venta del X-Type Wagon Sport es uno de los más caros del segmento, 35.500 euros. Aunque, la versión Classic está disponible por 30.900 euros, una cifra más acorde con los precios del segmento. Aunque supera en calidad de acabados a un Alfa Romeo 156 SW, es más moderno que un Serie 3 y ofrece un equipamiento de serie mucho más completo que un Mercedes-Benz C 220 Cdi.