Mercedes-Benz incrementa el precio y el equipamiento de su modelo más deportivo. El Mercedes-Benz SLR Mclaren F1 es un coche que tiene una masa de 1.768 kg, un motor V8 de 5,4 litros y 626 cv, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,8 sg. Está disponible por 546.012 euros.
Entre el equipamiento de serie destaca el cambio automático AMG de 5 velocidades Speedshift-R, el control de la presión de inflado de los neumáticos, los frenos cerámicos reforzados con fibra de carbono, los faros bixenón y el equipo de sonido Bose. Opcionalmente se puede elegir entre cinco tallas para el asiento del conductor y cuatro para el del acompañante, diferentes tapizados y unos frenos más potentes en llanta de 19 pulgadas.
Estilo F1
Su diseño está inspirado en el Mclaren de Fórmula 1, pero debidamente carrozado para ofrecer un aspecto de Gran Turismo. El capó es largo y estilizado, en forma de flecha. Detrás de los soportes del alerón delantero se oculta un intrincado sistema de entrada de aire para la refrigeración del motor y de los frenos. El alerón delantero mejora las fuerzas aerodinámicas descensionales.
Ya antes de ponernos en movimiento, el SLR deja intuir una fuerza descomunal. El capó muy prolongado y el habitáculo en posición muy retrasada son un guiño a los históricos coupés Mercedes. Pero su rotundo trazado de líneas remite también a los modelos de competición actuales. El extenso programa de personalización para el SLR incluye las exclusivas llantas de aleación de 19 pulgadas en diseño de turbina asimétrica. Estas llantas, que sólo pueden montarse en un sentido de giro.
Aerodinámica elaborada
Mercedes-Benz ha realizado un duro trabajo sobre el apartado aerodinámico. La inteligente aerodinámica del SLR genera fuerzas descensionales al estilo de los monoplazas de competición; el aire es aspirado bajo el anchísimo alerón delantero y fluye a lo largo de los conductos de aire de los bajos totalmente planos hasta llegar a los seis canales del alerón trasero. En combinación con el aerofreno se obtienen un buen apoyo aerodinámico.
Gracias a los diversos sistemas de conducción de aire se genera una depresión en toda la superficie inferior de la carrocería, permite que el SLR se pegue mejor al suelo. Ésta carga aerodinámica se transforma directamente en tracción, lo que se traduce en una elevada estabilidad en ruta. El SLR cuenta con un aerofreno –un alerón trasero trasero móvil- que contribuye a potenciar este efecto, ya que adopta diferentes posiciones según la situación, permitiendo disfrutar de una manejabilidad sin igual, incluso a velocidades de infarto. Para lograr un efecto máximo al frenar a fondo, el aerofreno se eleva automáticamente en un ángulo de 65 grados.
Si nos fijamos en la linea lateral del SLR encontramos unas branquias, justo encima de los escapes. Estas branquias constituyen la esencia de la estética clásica de los deportivos de competición. El SLR de hoy, rinde homenaje a sus míticos antecesores con unas impresionantes entradas de aire a ambos lados, que constan de cuatro segmentos superpuestos en abanico. La aerodinámica configuración de las branquias realza su fuerte temperamento y denota una deportividad fuera de serie, incluso antes de emprender la marcha. Lejos de ser un mero elemento estético, cumplen la importante función de evacuar el aire del compartimento del motor.
Salidas de escape
Las salidas de escape estás situadas en el costado como en los legendarios flecha de plata de los años cincuenta, gracias a su ubicación en el costado, los bajos del SLR son completamente planos, un factor decisivo para obtener una buena aerodinámica.
Para acceder al habitáculo lo hacemos a través de unas puertas de alas de gaviota al estilo del Mercedes-Benz 300 SL. Éste tipo de apertura facilita enormemente el acceso al puesto de conducción. La atmósfera interior queda definida por un interesante contraste entre materiales suaves y rígidos; el aluminio frío y tecnológico se combina con suntuoso y cálido cuero. Los indicadores esféricos tipo cronógrafo, los asientos deportivos de fibra de carbono que se ajustan como un guante al cuerpo y una consola central que prolonga óptimamente las contundente ondulación del capó son detalles que trasladan al interior del SLR el ambiente de la competición de Fórmula 1.
Materiales de calidad
La calidad y los acabados de los materiales utilizados para fabricar el interior entra dentro de lo esperado en una berlina de lujo de Mercedes-Benz. Además cuenta con elementos de confort como un potente equipo de música, asientos con reglaje eléctrico, elevalunas, climatizador y materiales de aislamiento. Son elementos que vienen fenomenal para hacernos los viajes más agradables y amenos pero por el contrario incrementan el peso y restan puntos en el apartado dinámico, aunque Mercedes-Benz ha empleado la fibra de carbono en muchos componentes con el fin de ajustar al máximo el peso.
El Maletero tiene una capacidad de 272 litros, bajo la bandeja trasera se dispone de otro compartimiento de 40 litros y en la consola central se alojan dos compartimientos, uno de ellos abatible y con capacidad para grandes objetos.
Un V8 de 626 cv
El Motor V8 con compresor es uno de los puntos fuertes del SLR. Con su sonido de pura raza, éste V8 de 5,5 litros con compresor de AMG no necesita tarjeta de presentación. Posee el mismo nervio y temperamento, a partir de 2.000 rpm ya se comienza a notar la entrega de potencia. Con un par máximo de 780 Nm desde 3.250 rpm y una potencia de 460 Kw (626 cv), el SLR acelera de o a 100 Km/h en 3,8 segundos, de 0 a 200 Km/h en 10,6 segundos y de 0 a 300 km/h en 28,8 segundos. Alcanza una velocidad máxima de 334 Km/h.
La ubicación del motor - frontal central - influye decisivamente en la agilidad. Aprovechando el Knw-how adquirido en la práctica deportiva, y con vistas a una óptima distribución de peso, el propulsor del SLR se sitúa en una posición más atrasada de lo que es habitual en los deportivos con motor delantero. Como consecuencia, el eje trasero soporta un mayor peso, con lo que se reduce el momento de inercia, se acrecienta el poder de aceleración y reacciona de forma mucho más inmediata a los movimientos del volante.
Cambio automático
El cambio automático de cinco velocidades –debería ser de 6 relaciones- con mando AMG SPEEDSHIFT R permite elegir entre tres programas “M” (Manual), “S” (Sport) y “C” (Confort). En la modalidad manual se activan los pulsadores ubicados en la parte posterior del volante. De este modo, se puede acoplar una marcha superior (pulsando a la derecha) o inferior (izquierda) cómoda y rápidamente sin necesidad de retirar las manos del volante, al más genuino estilo F1. Es uno de los cambios más rápidos que hemos probado nunca, aún asi, nos quedamos con un buen manual.
El equipo de frenos es de alto rendimiento, provisto de discos de cerámica (C-BRAKE) y sistema de frenado selectivo Sensotronic (SBC). En el eje delantero se incorporan pinzas fijas de aluminio de 8 émbolos y discos de cerámica de 370 mm autoventilados y extremadamente ligeros. En comparación con los sistemas convencionales, esta especial construcción aporta claras ventajas en términos de peso y durabilidad, además de soportar temperaturas de fricción de hasta 1.200 ºC.
Al límite
Tienen un tacto excelente, para frenar con agresividad tenemos que presionar muy fuerte el pedal –al puro estilo de los coches de carreras-. Si se pudiera desconectar el ABS sería un acierto, ya que en circuito seria deseable prescindir de éste sistema. A la hora de apurar en las frenadas más agresivas no podíamos precisar todo lo deseado.
Para poner al límite a nuestro protagonista decidimos desplazarnos al Circuito madrileño del Jarama. En pista pudimos sacar conclusiones interesantes, en primer lugar con todas las ayudas electrónicas conectadas se puede ir rápido con relativa facilidad. Cuando comenzamos a desconectar todos los controles la bestia saca todo su potencial y nos obliga a conducir con finura y a tratar el gas con mucho mimo para no tener sobresaltos.
Nos hubiera gustado probar el SLR con unos neumáticos de mayor anchura y diámetro –recordemos que monta unas medidas de 245/40 en el tren delantero y 295/35 en el trasero con llanta de 18 pulgadas- creemos que los 626 cv se transmitirían mucho mejor al suelo.
Las velocidades que se pueden experimentar en pista son de vértigo, al final de recta en el Jarama llegamos a superar los 275 Km/h. Debemos ser muy finos para guiar los 1.768 kg en las frenadas y cuando pasamos por curva. En cualquier caso el SLR es un deportivo "domesticado" que no llega a tener planteamientos radicales, no hubiera estado de más una versión aligerada con tintes "de carreras" y puesta a punto por cuaquiera de los tres pilotos de Mclaren - Mercedes.
Crash Tubes
Si hubiéramos tenido una inoportuna salida de pista, podíamos confiar ciegamente en la estructura deformable que comprende dos conos de fibra de carbono que absorben una gran parte de la energía que se genera durante una colisión frontal. Dichos elementos se destruyen de forma controlada en parte o en la totalidad de su longitud (620 mm), según la energía de impacto generada durante la colisión.
El SLR está elaborado a base de materiales vanguardistas de alta tecnología. La carrocería consta básicamente de compuestos de fibra utilizados en aeronaútica y navegación espacial, que destacan por su elevada resistencia, rigidez y capacidad de absorción de energía, así como reducido peso específico. De la competición procede la idea de la célula indeformable de seguridad –el monocasco-, que ofrece una protección integral a los ocupantes.