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Volkswagen Golf Gama 2006

El Volkswagen Golf incorpora una nueva función ESP con recomendación de dirección interviene cuando detecta peligro de derrapaje, reduciendo la distancia de frenado en un 10 por ciento. También lo incluirán el Golf Plus, el Jetta, el Touran y el Passat incorporan esta nueva función del ESP como equipamiento de serie.

En ciertas situaciones durante un frenazo de emergencia en carreterasVolkswagen Golf Gama 2006 de adherencia desigual (por ejemplo cuando la parte izquierda de la carretera está seca y hay nieve u hojas mojadas en la parte derecha), la maniobra de contravolante puede contribuir a reducir la distancia de frenado en un 10 por ciento. Este sistema actúa enviando un impulso a través de la dirección asistida electromecánica, que se traduce en un pequeño “tirón” al volante, lo suficiente para conseguir que el conductor efectúe la maniobra correcta de forma intuitiva: un contravolante.

Óptima eficacia y seguridad
Hasta ahora, en un escenario de adherencia desigual, con diferentes coeficientes de fricción, (denominado “µ-split” en términos de ingeniería), un frenazo de emergencia con ESP acabaría, en un caso ideal, evitando que el vehículo derrape, y así el conductor podría mantener el control y esquivar los posibles obstáculos. Debido a que el efecto de frenada debe centrarse en la rueda de peor coeficiente de fricción, para evitar que el coche salga deVolkswagen Golf Gama 2006 la carretera, las ruedas no pueden detenerse tan rápido como se podría hacer sobre una superficie seca.

Sin una maniobra de contravolante hacia la dirección correcta, el vehículo sobrefrenaría una única rueda, y eso daría como resultado que las fuerzas asimétricas de frenada generaran una tendencia del vehículo a girar en la dirección de la carretera con mayor tracción. Es precisamente en este momento cuando interviene la función ESP con recomendación de dirección.

El ESP con recomendación de dirección determina la dirección correcta: el sistema detecta la dirección hacia la que el conductor debe girar el volante para decelerar el vehículo sin que éste derrape. Por esta razón, la unidad da la orden a la dirección asistida electromecánica, para que esta envíe un impulso de dirección al volante, hacia la dirección adecuada. Así el conductor percibe dicha señal a través del volante y la obedece de forma intuitiva con el clásico contravolante. Como resultado de esta intervención en la estabilidad, la presión del freno en las ruedas puede ser incrementada manteniendo una mayor adherencia. El resultado: la reducción de la distancia de frenado en un 10 por ciento.

El conductor lo mantiene todo bajo control. La decisión final con respecto al control del vehículo la tiene siempre el conductor. El sistema tan sólo recomienda una dirección, que apenas se percibe, con una fuerza de 3 Nm cómo máximo.

 
 


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